VIVERE E SENTIRE.

VIVERE E SENTIRE.
Vivo sin vivir en mi.

People.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Me nublo.

Me nublo porque me gusta imaginarte, casi siempre muy cerca prescindiendo de la ropa. Tan cerca que tu imagen, esa traviesa con dobles intenciones, inunda mis ojos. Y qué imagen.
Imagino el vaivén de tus ojos por mi rostro; comienzas derritiendo mis pupilas e impactas como una bala en mis labios. Y quiero que me muerdas pero solo me tientas con la mirada.
Imagino tus labios, tu lengua, tu sonrisa... inyectando tu aliento, tu calor, tus ganas... en  mi piel como si lo tatuaras a fuego lento.
Imagino tus manos, unas jodidas manos expertas que me acarician a veces, me arañan mucha otras y me vuelven loca siempre.
Imagino tu cuerpo siempre junto al mío sin centímetros, sin problemas, sin complejos, sin promesas, sin miedos, sin nadie más.
Te imagino y me imagino, me nutro de tu imagen pero sólo con eso no sobrevivo. Dame de comer, quiero tus labios.


domingo, 21 de enero de 2018

Hasta el cuello de sentimientos.

Sabes que estás hasta el cuello de sentimientos cuando pretendes cubrir todo.
Cuando digo todo me refiero a tus tiempos muertos, aquellos en los que has sentido que estás rendido y no puedes dar más de ti, pues ahí quiero estar para poder sostenerte sabiendo que nunca vas a caer, para vuelvas con más impulso.
También me refiero a cubrir tus descansos, todos. Para que me elijas a mí, cuando has tenido un día de mierda y te apetezca mandar todo a la mierda, pero a mí lado.
Sin duda cubrir tus insomnios, los cuales serían amaneceres sin censura.
Cubrir tus miedos con mi dedos y hacerlos desaparecer.

Ojalá cubrirte entero, cuando tengas miedo, cuando seas feliz, cuando necesites ser sincero, cuando me miras de reojo, cuando te sientes especial, cuando piensas en silencio, cuando te apetece llorar, cuando duermes, cuando sueñas, cuando me sonríes y no me doy cuenta, cuando eres fuerte, cuando te sientes débil, cuando pides más y no te dan nada, cuando no pides y te lo dan todo, cuando quieres y cuando odias, cuando sientes y me añoras, cuando eres tú.
Ojalá cubrir tu cuerpo con el mío, ojalá cubrir tu alma con la mía. Ojalá cubrirte en este momento y que tú me cubras a mí de estos sentimientos.

                                                         Dante y Beatriz, Salvador Dalí.

miércoles, 3 de enero de 2018

Ojalá no fuera así.

Tú tan cambiante y yo tan estática,
colgada de tu mirada, mientras tú danzas entre el aire de otras faldas.
Juro que no te quiero cerca porque dilatas mi herida pero joder,
a la vez te acercas y me curas, dándome mil vidas para inmunizar cualquiera aflicción.
Y cuando pienso que no lo puedo hacer peor, me vuelvo a dejar enredar por ti.
                                     Venus y Marte, by Antonio Cánova (Museo Del Prado)

domingo, 17 de diciembre de 2017

Vuelvo a caer.

Y de nuevo vuelvo a caer.
Cuando he decidido no volver a llamarte. Haciendo un esfuerzo bestial para no provocar encuentros en el bus. Intentando despegar de mi mente las promesas y las palabras bonitas que me decías. Enterrando las miradas fortuitas entre la gente. Borrando el roce de tu piel, porque sí, aún me abrasa. Eliminando todas las canciones que me recuerdan a ti y a tu puta sonrisa. Prendiendo fuego a los momentos, quizás pocos, pero intensos. Intentando hacerme a la idea de que no debo estar enganchada a ti, porque como me das me quitas, y lo que más me quitas es el puto sueño.

De repente vuelves como si nada, y entras de nuevo en mi vida como una ráfaga de aire en el momento que más desnuda me siento. Y me pegas una hostia con la insolencia que tanto me gusta y me enloquece, con esa sonrisa de "tú y yo tenemos algo pendiente". Y yo me hago la tonta, como si tus palabras no fueran veneno, como si tu presencia no me provocara, como si no tuviera unas ganas de que este momento fuera eterno.

viernes, 8 de diciembre de 2017

¿Tentamos a la suerte?

Y por qué no nos arriesgamos y tentamos a la suerte. Que la vida es más fea si no te tengo durmiendo en mi almohada. Que es más fácil vivir con tus manías y enfados, que saber que mi cama está vacía. Que sí, joder, vamos a perdernos por ahí, para luego encontrarnos sonriendo en la oscuridad.
Porque es lo mismo no ver una puesta de sol en la playa, que no dormir en tu pecho, y haz me caso.
Prefiero mis malas mañanas con tus apretones de culo, tus caricias en mis enfados, tus besos en mis llantos, que no ver el arte junto a ti.
Que te prefiero con todo, todo tú, pero conmigo y no sin mí, mucho tú siendo siempre tú, tú y más tú. Porque yo si me arriesgo por ti, y que le jodan bien a suerte. Y con suerte me hagas lo mismo tú a mí.

                                     (Detalle) El nacimiento de Venus, Sandro Botticelli. 


sábado, 2 de diciembre de 2017

Prólogo

¿El capricho y la necesidad son conceptos parecidos? ¿Valemos la importancia que le damos a las cosas que nos importan? ¿Necesitamos lo que para nosotros vale algo? ¿Vale necesitar? o ¿Necesito valer?

Quizás resulte extraño pero son preguntas que rondan por mi cabeza desde la primera vez que le vi. No sé situarme en el día en el que vi sin echarme a temblar, a pesar de que en ese momento para mí era una persona más. Porque no reparé en él cuando estaba en mis narices. Pero joder, cuando le vi bien, cuando le tuve lo suficientemente cerca para saber que no iba a ser una historia sin más, cuando empecé a desesperarme porque quizás lo nuestro no tenía mayor trasfondo, cuando me sentí sola a su lado, en esos momentos es cuando más temblé, sí, y lloré también. 

Pero de eso quiero hablar más adelante. Me gustaría comenzar por el principio. El primer día que él me vio y yo a él no, como había dicho antes, no reparé en él. A día de hoy hubiera preferido no haber reparado en su existencia, ni que él me hubiera visto salir por aquella puerta. Si no hubiéramos reparado el uno en el otro, ahora no estaría intentando algo de verdad, reparar me a mi misma. 

martes, 7 de noviembre de 2017

Jamás lo aceptaste.

Y jamás lo aceptaste.
Nunca me creíste cuando te dije que sí era fumadora, claro, jamás viste un cigarro en mi boca ni nada parecido. Lo que no entendiste es que mi adicción era tus suspiros en tus malos momentos, tu jadeos en el sexo duro y en el suave también, las carcajadas a las cinco de la mañana, el aire que inyectabas cuando me dabas un beso en el pelo, tu simple respiración o el aire/oxígeno que nos separaba.

Y te fuiste y ando perdida, porque ya no veo atardeceres, no encuentro mi hogar, la soledad se ha agolpado contra mi y, claro que te quiero joder, por eso te necesito. Y si te lo preguntas, continúo siendo fumadora, el problema es que soy adicta a ti, y ya no estás.

La dama de Shallot, de John William Waterhouse